Textos


FLOR DE MAYO

En una mañana cualquiera,

soplada por el azar

del tiempo y del espacio,

el sol reposaba en el umbral del mundo,

ni frío,

ni lluvia,

solo el aliento de la luz

entre el sí y el silencio.

 

Era una claridad sin error,

hilo de oro en la grieta del instante:

precisa,

certera,

incuestionable.

 

Un gesto de la eternidad

disfrazado de aurora,

único,

inigualable,

como si el mismo tiempo

hubiera detenido su respiración.

 

Aquella mañana de sol

me atravesó por dentro,

no solo iluminó,

sino que encendió en mí

los corredores del alma,

los senderos olvidados de los pasos,

el corazón que dormía entre sombras.

 

La claridad se hizo morada,

revelando lo invisible de mi ser,

y todo en mí volvió a respirar.

 

Me siento entera,

en paz,

como quien regresa del exilio

y reencuentra su nombre perdido

en el espejo de la luz.

 

En este instante,

el perfume de los lirios del campo, tan bellos,

trasciende el aire,

toca lo invisible

donde mi alma florece.

 

Entonces pienso en la "Cattleya Trianae",

la “Flor de Mayo” de Colombia,

traída tal vez por el viento

o por los dioses del perfume,

que vino no solo a adornar el instante,

sino a echar raíces en mí,

como si mi alma fuera ahora

su jardín secreto.

 

Su aroma permanece,

suave e insistente,

como quien decide quedarse

y hacer del cuerpo

la propia casa

en este paraíso suspendido en el tiempo.

Tatiana Pereira Tonet
Enviado por Tatiana Pereira Tonet em 30/10/2025
Alterado em 30/10/2025
Copyright © 2025. Todos os direitos reservados.
Você não pode copiar, exibir, distribuir, executar, criar obras derivadas nem fazer uso comercial desta obra sem a devida permissão do autor.


Comentários